La Ceiba Blog
Abro este espacio con el corazón lleno de gratitud.
Lo llamo La Ceiba Blog porque la Ceiba, o Yaxché, fue el árbol sagrado de los mayas: un símbolo de vida, conexión y protección.
La Ceiba une tres planos: el cielo, la tierra y el Xibalbá, y se sostiene en el centro de los cinco rumbos, donde todo encuentra equilibrio. Para mí, es una metáfora perfecta de lo que deseo compartir contigo aquí: raíces firmes para sostenernos y ramas libres para crecer.
Este blog será un punto de encuentro entre dos caminos que han marcado mi vida:
🌿 La Madre naturaleza y la espiritualidad, donde he encontrado calma, sanación , claridad y evolución constante.
🔐 El bienestar financiero, porque descubrí que prevenir y planear no es un trámite, sino un acto de amor hacia mí y hacia quienes más quiero.
Quiero contarte historias, reflexiones y aprendizajes que me han acompañado en este viaje. Algunos nacieron de la naturaleza, otros de la experiencia laboral y muchos de los retos de la vida misma.
Deseo que cada palabra aquí te invite a detenerte, respirar y recordar que no se trata de evitar la tormenta, sino de tener raíces profundas que nos den fuerza y libertad para atravesarla.
Gracias por estar aquí.
Bienvenida a La Ceiba Blog.
Lourdes. “Lu”
La historia de mi misión para dignificar el retiro de las mujeres en México
El bosque me enseñó calma. Las cifras sobre mujeres en México me enseñaron urgencia. Hoy uno estos dos mundos para acompañar a más mujeres a planear su futuro sin miedo, sin juicio y con total dignidad. Este es el camino que me transformó.
Cómo la naturaleza me llevó a hablar de finanzas
El Forest Bathing me enseñó que el ahorro es como un árbol: no crece de un día para otro. Hoy acompaño a mujeres a planear su futuro sin estrés financiero, con claridad, propósito y equilibrio.
Como la naturaleza forjó mi camino
Descubre cómo el bosque y el bienestar financiero se entrelazan. Aprende a honrar tu presente y construir tu futuro desde la calma y la naturaleza
Cuando el ego te engaña: "La resignificación del éxito”.
Con el paso de los meses, la presión y la desconexión de lo que realmente me hacía bien me llevaron directo a mi segundo ataque de burnout. Mi cuerpo me gritaba que algo estaba mal, pero mi ego insistía en sostener una fachada: la del logro, la de la felicidad aparente, la de lo que yo creía que era éxito.