Cómo la naturaleza me llevó a hablar de finanzas
Cuando empecé a guiar grupos en sesiones de Forest Bathing (Shinrin-Yoku), nunca imaginé que el bosque me llevaría a hablar de finanzas.
Fue así como descubrí mi pasión: acompañar a las personas a reconectar con sus sentidos, su cuerpo y con la madre naturaleza.
Ver cómo sueltan, se liberan del estrés y se reconectan consigo mismas me llena de alegría y sentido.
Conforme fui guiando más grupos, me di cuenta de algo importante —y es la razón por la que hoy estoy aquí:
no todas las personas tienen la oportunidad de volver al bosque tan seguido como yo.
Aunque el Forest Bathing puede practicarse en cualquier lugar, cuando la mente está saturada, el cuerpo cansado y las preocupaciones no paran, hay poco espacio y tiempo para conectar o relajarse.
El descubrimiento: el dinero también es un estresor
Soy una persona curiosa por naturaleza, así que me puse a investigar cuáles eran los estresores más comunes de los mexicanos.
Y lo que descubrí me transformó profundamente: uno de los mayores generadores de estrés en nuestro país es el dinero.
Este fenómeno se conoce como estrés financiero, y además, la vulnerabilidad de las mujeres y la brecha de género en México también se reflejan en nuestras finanzas.
Fue en ese momento cuando comprendí que quería ir un paso más allá: usar lo que sé hacer, desde la naturaleza, para ayudar a cambiar las cosas.
Las cifras que me impulsaron a actuar
💔 Las mujeres en México trabajamos, cuidamos, sostenemos hogares, emprendemos… y aun así, no tenemos asegurado un retiro digno.
💔 Más de 5 millones de nosotras trabajamos por cuenta propia, y el 89% lo hace en la economía informal.
💔 Solo 1.8% de las mujeres destina su ahorro formal para la vejez o el retiro.
💔 Y la mayoría ahorra para emergencias (43%), no para su futuro.
Mientras sacamos adelante a todos, nuestro propio bienestar financiero se queda al final de la lista.
Del estrés financiero al bienestar consciente
Fue ahí donde encontré mi propósito: combinar mi pasión con mi deseo de ayudar a las mujeres a vivir con más paz, también en sus finanzas.
Entre caminatas, silencios y raíces, el bosque me enseñó algo que hoy guía mi camino:
🌱 Un árbol no crece de un día para otro.
Necesita cuidado, paciencia y constancia.
Así es también el hábito del ahorro: algo que se cultiva día a día, hasta que un día florece y te sostiene.
No se trata de ahorrar mucho, se trata de crear el hábito.
Por eso hoy acompaño a mujeres a planear su futuro sin estrés financiero, desde un enfoque consciente, humano y sostenible.
Porque, al igual que en el bosque, se trata de volver a lo esencial: Sembrar hoy lo que te dará libertad mañana. 🌿
Si esto te resuena 🌱
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Juntas podemos transformar el estrés en calma y el miedo en claridad.
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